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domingo, 22 de marzo de 2015

BANCO MUNDIAL, CUBA Y LA EDUCACIÓN

Según el Banco Mundial Cuba es el país del mundo que invierte más en educación

En este artículo: Banco MundialCubaEconomíaEducación
15 marzo 2015 
Cuba es una referencia mundial en educación. Es lo que acaba de recordar un informe del Banco Mundial que clasifica a Cuba en el primer puesto en cuanto a la inversión en el sistema educativo para el periodo 2009-2013. Con cerca del 13% (12,9%) del PIB invertido en este sector, ningún otro país del mundo, incluidos los más desarrollados, iguala a la Isla del Caribe, que ha hecho de su política social un modelo para las naciones en vía de desarrollo.[1]
Timor Leste y Dinamarca completan el podio mundial, con un 11,3% y un 8,7% del PIB, respectivamente, dedicado a la educación. A guisa de comparación, Estados Unidos invierte apenas un 5,4%, o sea dos veces menos que Cuba, y Canadá un 5,5%. En Europa, Francia dedica un 5,9% de su presupuesto nacional a la educación, Alemania un 5,1%, Reino Unido un 6,2%, Italia un 4,5% y España un 5%. En cuanto a América Latina, Bolivia ocupa el segundo puesto detrás de Cuba con un 7,6%. Brasil atribuye un 5,8% de su PIB a este sector, mientras que México y Argentina le destinan respectivamente un 5,2% y un 5,8%.[2]
No es la primera vez que el Banco Mundial elogia a Cuba en este campo. En otro informe publicado en 2014, el organismo internacional recuerda que la Isla dispone del mejor sistema educativo de América Latina y del Caribe, la única con “los parámetros elevados, el fuerte talento académico, las remuneraciones altas o al menos adecuadas y la elevada autonomía profesional que caracterizan a los sistemas educativos más eficaces del mundo, como los de Finlandia, Singapur, Shanghái (China), República de Corea, Suiza, Países Bajos y Canadá”.[3]
La educación –como la salud, la cultura o el deporte– siempre ha sido una prioridad en Cuba y los resultados son excepcionales. Con una tasa de alfabetización del 99,8%, la isla exhibe la tasa de analfabetismo más baja del continente latinoamericano, según la UNESCO, que subraya también que Cuba tiene la tasa de escolarización más elevada de América Latina con un 99,7 de los alumnos con educación gratuita. Otro informe de la UNESCO sobre la educación en 13 países de América Latina clasifica a Cuba en el primer puesto en todas las asignaturas y subraya que un alumno cubano dispone como promedio de dos veces más conocimientos y competencias que un alumno latinoamericano.[4]
El Banco Mundo, al elogiar el sistema educativo cubano, confirma de cierto modo que las políticas de austeridad y de desmantelamiento del Estado de bienestar que preconiza son en realidad perjudiciales para el interés general. Al priorizar la educación, Cuba demuestra al mundo que es posible ofrecer a todos los ciudadanos un acceso de alto nivel al conocimiento y a la formación. Los recursos limitados inherentes a una nación del Tercer Mundo y las sanciones económicas extremadamente severas que impone Estados Unidos desde hace más de medio siglo no han impedido que la isla del Caribe disfrute de un sistema educativo eficiente, recordando así que debe ubicarse al ser humano en el centro del proyecto de sociedad.
Notas
[1]World Bank, «Public Spending on Education, Total (% of GDP)”, 2014.http://data.worldbank.org/indicator/SE.XPD.TOTL.GD.ZS (sitio consultado el 31 de diciembre de 2014).
[2]Ibid.
[3]Barbara Bruns & Javier Luque, Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, Washington, Banco Mundial, 2014.http://www.bancomundial.org/content/dam/Worldbank/Highlights%20&%20Features/lac/LC5/Spanish-excellent-teachers-report.pdf (sitio consultado el 30 de agosto de 2014).
[4] Salim Lamrani, Cuba : les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Estrella, 2013, p. 38.

(Tomado de Al Mayadeen)

CUMBRE DE LOS PUEBLOS

La Cumbre de los Pueblos se realizará en paralelo con la Cumbre de las Américas.
http://www.telesurtv.net/news/Evo-Morales-dictara-conferencia-en-Cumbre-de-los-Pueblos-20150322-0008.html
20 marzo 2015 |


Patricio Montesinos

A propósito de la Cumbre de las Américas, y la “Sociedad Civil”

cumbre de las américas sociedad civil
La derecha conservadora internacional con sus puñales mediáticos, los “grandes” medios de comunicación, utilizan el término “Sociedad Civil” para atacar a los gobiernos progresistas, en particular, y a la izquierda, en general, además de con el propósito de engañar y manipular a los pueblos del mundo.
Los ultraconservadores, con sus poderes fácticos, acuñaron ese término o concepto, como le queramos llamar, con intenciones retorcidas, y lo replican una y otra vez, para hacer creer que su telaraña perniciosa engloba a todos los ciudadanos de una nación, de una región, o del planeta tierra.
Sin embargo, la “Sociedad Civil” de esos poderosos y sus emporios mediáticos, se reduce a “opositores” o “disidentes que son fabricados, pagados y dirigidos como drones desde Estados Unidos y Europa, a través de supuestas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), de “cooperación o “defensoras” de los Derechos Humanos, que tienen financiamientos directos de gobiernos e instituciones secretas.
¿Cómo pueden formar parte de la “Sociedad Civil” grupúsculos o ciudadanos que reciben salarios de la norteamericana Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), por medio de disfrazadas ONGs estrechamente vinculadas a Washington y a regímenes derechistas europeos?
Esos pequeños grupos e individuos no son otra cosa que uniformados con “plata” del Pentágono, la CIA, y cuerpos de espionaje del llamado Viejo Continente para subvertir el orden en naciones a las que consideran adversarias a sus intereses de dominación.
Los llamados “disidentes” cubanos se reúnen frecuentemente con connotados terroristas en Miami, como Luis Posada Carriles, son asalariados confesos y probados del régimen norteamericano, y sus amos dicen que pertenecen a la “Sociedad Civil”.
Igual vociferan de opositores venezolanos, también pagados por Washington, y protagonistas de hechos violentos, crímenes e intentos de Golpes de Estado “Made in USA”.
Por supuesto que todos esos mercenarios que sirven por dinero a una potencia extranjera saben muy bien que no son reconocidos en sus pueblos y difícilmente pueden llegar al poder, razones por las cuales utilizan la fuerza y los show mediáticos preparados por sus dueños para desestabilizar a sus propios países, y pretender imponerse violando las leyes.
Actúan como títeres de Washington, al igual que lo fueron dictadores como Fulgencio Batista, en Cuba, Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, y Augusto Pinochet, en Chile, por citar a algunos de una larga lista.
La misión de esos mercenarios es clara: Si llegan al poder por la fuerza es entregar las riquezas de sus respectivas naciones a Estados Unidos y sus aliados, a cambio de prebendas de sus amos, como lo hicieron Batista, Andrés Perez y Pinochet, y todavía lo hacen algunos “obedientes” a la Casa Blanca, bien identificados.
¿Cuál es la “Sociedad Civil” que reconocen los poderosos, la de las minorías negras, indígenas, campesinas, obreras, la de los más desposeídos? Pues claro que no. Ninguna de ellas recibe recursos para mejorar sus condiciones de vida, únicamente si se prestan para la subversión a favor de los designios de Washington.
La única Sociedad Civil que debe ser reconocida es la que conformen organizaciones y entidades autóctonas, sin dinero ni injerencia extranjera de las potencias del Norte, que a cualquier precio quieren seguir sometiendo al Sur.

viernes, 28 de noviembre de 2014

DEMOCRACIA REAL Y CIUDADANÍA PLENA (IV)

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POR: UBALDO TEJADA GUERRERO
Analista Global
“Nuestra cultura es de gestión administrativa y no de gestión para resultados. En este enfoque de resultados interesa lo que se logra con la gente, y el paso siguiente es diseñar el procedimiento para lograrlo, pero en la cultura burocrática lo principal es el procedimiento. Los técnicos son la administración, y allí tenemos un drama, porque la mayor parte de nuestros distritos, tienen una administración muy débil” (Entrevista: Raúl Molina García- “La República”-9/11/14-Pag.16-Perú).

La presencia emergente de América Latina y el Caribe, nos indica que las venas abiertas, podrían ser cerradas, si somos conscientes que el camino emprendido para constituirnos en una voz regional es todavía una tarea ardua, pero nos debe animar una fe en un futuro promisorio para ser la patria grande, con las que compartiremos experiencias similares, en la búsqueda de un proyecto común.
No puedo dejar pasar un evento mundial en Lima, que será sede de una de las más importantes cumbres mundiales sobre el cambio climático., Se trata de la COP20, que se llevará a cabo del 1 al 12 de diciembre del 2014, pero ello pasaría inadvertida para el Perú profundo, sino se fija una clara posición sobre la entrega de nuestra biodiversidad y conocimientos tradicionales, al permitir que se patenten plantas, en particular medicinales, sin que tengan ningún reconocimiento económico por las grandes potencias, por estar ubicadas en el territorio nacional y basarse en conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas.
A este evento COP20, donde acudirán unos 12 mil representantes del más alto nivel de 194 países, en 12 días de trabajo se buscará elaborar el borrador de un texto vinculante en el que se detallarán las acciones a tomar para frenar el calentamiento global.
Este documento será presentado el 2015 en la COP21, que se hará en París. En el texto se incluirán temas de desarrollo y de economía que tendrán como principal objetivo velar por el futuro del planeta. Sólo esperamos que no sea letra muerta por parte de las potestades de éste siglo, que no nos consideran ciudadanos de éste planeta, que es nuestra casa común.
Pero volvamos al caso peruano y al tema de nuestra agenda, por ello vayan dos preguntas: ¿Por qué existen muchas dificultades para modernizar el Estado peruano? ¿Cómo democratizar al Estado, abriendo la gestión pública al escrutinio e intervención directa de la ciudadanía? Lo cierto es que las decisiones importantes que afectan a todo el ámbito del quehacer nacional, ocurren en un escenario, cuyo acceso se encuentra vetado para las mayorías nacionales.
Pero hoy mas que nunca, asoma en el Perú, un proyecto nacional productivo y emergente que reivindica los derechos de las mayorías mestizo-andino-amazónica, emergentes y emprendedores, una nueva cultura que hoy va definiendo nuestra identidad, y nos vincula desde la ciudad, de manera entrañable e irrenunciable a nuestro territorio, tradición y cultura. Hablamos de construir desde el pueblo y sus instituciones, un país verdaderamente democrático y desarrollado, que afirme la ciudadanía para todos, es decir participación efectiva.
De otro lado para nadie es un secreto que desde los años 80´en el Perú, existe un espacio libre inmenso para la ciudadanía, dejado por partidos políticos ineficientes y agotados, que poco a poco va siendo llenado por un nuevo mapa político, que han comenzado a dibujar los movimientos y partidos regionales, que siguen manteniendo su tendencia en las últimas elecciones regionales y municipales 2,014.
Algo está sucediendo en el Perú, con el impulso y la incidencia de la sociedad civil en la vida política nacional, cuya necesidad de representación política sigue en búsqueda, y creo que en las elecciones presidenciales y congresales, poco podrá alterar éste panorama, frente a una casta oficial política, privilegiada y autónoma de inigualable e ilimitado poder, con impunidad, mas que con inmunidad.
La participación social en el Perú, se presenta como una condición para impulsar una verdadera revolución ciudadana, que permitan a nuevas alternativas políticas, impulsar cambios y reformas con tres características: democráticas, sostenibles socialmente, y con nuevos actores que asuman responsabilidad en la gestión del Estado.
La idea de que los asuntos de gobierno, deba estar en manos del pueblo, ha permanecido como un anhelo en la conciencia nacional, debido mayormente a la falta de conocimiento de la naturaleza y propósito de lo que significa el ejercicio de una ciudadanía plena.
Para llegar al núcleo de la democracia real y la ciudadanía plena, tenemos que comenzar por desmitificar la disciplina de gobierno, bajar de las élites tecnocráticas, las capacidades hacia los distritos más lejanos del Perú, como urgente necesidad y de primera prioridad, antes de hablar de impulsar el proceso de gobernabilidad.
El centro de éste empoderamiento democrático y ciudadano, es el factor humano, dotado de experiencias y conocimientos, experiencia productiva y hábitos de trabajo, con un fuerte sentido de pertenencia a lo nuestro, con sólidos valores morales e intelectuales de apertura al mundo del siglo XXI y visión de futuro.
También remarcamos que una política pública, para que sea tal, debe comprender integralmente a la sociedad civil en las deliberaciones, transacciones y mutuas influencias, en cada momento de su desarrollo, desde su construcción de su agenda pública, donde todos los temas deben ser materia de debate y preocupación.
Una reflexión necesaria es la gestión constitucional, que involucra constitucionalidad, y para que la haya, es necesaria no sólo que exista una ley cualquiera, sino que esta nos sea arbitrariamente impuesta. Así una Constitución se convierte en la primera autoridad nacional, cuando todo el pueblo conviene en que se regirán por ella y convienen que las autoridades elegidas deben someterse a esa ley. Éste es uno de los retos pendientes desde el 5 de abril de 1,992.
Podemos condensar, que participar es condición necesaria para que exista democracia en todos los procesos de involucramiento en la vida pública, solo así podemos hablar de incidencia pública, para influir en las decisiones de las élites institucionales, en todos sus niveles de acción, en función de intereses colectivos o en el público en general.
Lo que requiere hoy el Perú, es un nivel alto de participación, mas allá de lo coyuntural, es decir estamos hablando de un “Proyecto Político”, desde el cual debemos buscar influir en la política pública, con la finalidad de redefinir las relaciones entre sociedad y Estado, hacia un país multicultural, multiétnico y de biodiversidad.
Estamos planteando la búsqueda sin calco, ni copia de un “Proyecto País”, que implica la presencia mas organizada de la actual tendencia peruana a nivel de movimientos y partidos regionales, con actores donde el factor migrante con poder instalado en las grandes ciudades y con capacidad de negociación; es donde el Estado recuperará su real presencia y estará en condiciones de apostar por su real democratización en un mundo globalizado. Ésta será nuestra próxima entrega.



sábado, 22 de noviembre de 2014

DEMOCRACIA REAL Y CIUDADANÍA PLENA (III)

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UBALDO TEJADA GUERRERO
Analista Global
“….el Perú tiene unos altos índices de informalidad, por lo que ustedes no deben olvidar que gran parte del fenómeno Chino y del despegue de los EE.UU. en la década de los 20 y 30, tienen que ver justamente con un aumento de la productividad, por la transición de la informalidad a la formalidad. Entonces la cuestión es que hay una multiplicidad de regulaciones que influyen en que tan rápido se da este proceso, pero ello nunca puede implicar desproteger a los trabajadores” (“La República”-Domingo 9 de Noviembre del 2014-Perú).

Hasta 1,940 el Perú era de campesinos, obreros, empleados de clase media y oligarquía. Después de 1,940 hasta 1,980, se crea un nuevo escenario potencial de ciudadanía, formado por microempresarios, campesinos, parceleros, pequeños agricultores, trabajadores “informales” en diversas ramas de la producción, fundamentalmente ligados al modelo neoliberal primario exportador.
Este nuevo conglomerado social migrante e informal, mantiene la realidad de una democracia precaria formal republicana y una ciudadanía muy limitada. Elevar la valla hacia una democracia real y una ciudadanía plena, implica tomar conciencia de una república agotada.
Pero ¿Qué es en esencia un cambio social? La respuesta que podemos ensayar se inscribe en entender, que un cambio social, por ser un proceso educativo y cultural, se convierten en factores fundamentales del desarrollo de una ciudad, que se hace real cuando se traduce no sólo en conocimientos y habilidades, sino esencialmente en el cambio de actitud de los ciudadanos.
Es así como democracia real y ciudadanía plena, es una nueva vertiente política. definida en tres aspectos esenciales: PRIMERO, control nacional de todo el proceso económico-social, para hacer frente a la ausencia de Estado frente a los ciudadanos; SEGUNDO, gestión pública en campos prioritarios de salud, educación y trabajo; y TERCERO, participación ciudadana diversificada y permanente de los trabajadores de las PYMES y los pequeños agricultores para crear mercado interno.
La cercana coyuntura electoral 2016 en el Perú, debe conducirnos a plantear a nuestros potenciales candidatos las siguientes cuatro preguntas: ¿Cómo afirmar la sociedad nacional emergente y como conciliarla con el Estado? ¿Puede darse desarrollo sostenible en el marco de la globalización o estamos condenados a una función dependiente? ¿Cómo democratizar el Estado, para que nos sea una mera correa de trasmisión y acoja los intereses comunes, integrando a los ciudadanos? ¿Cómo acabar con los rezagos y las nuevas formas de exclusión social?
Estas preguntas nos llevarán de seguro a respuestas variadas, y la necesidad de asumir nuevos liderazgos políticos, así como al diseño de nuevos proyectos, pero lo más difícil será, administrar un nuevo modelo de participación política dentro de un sistema de turbulencia en el Perú, donde la perversión de la actividad política está siendo invadida por la corrupción.
Todo ello nos obliga a repensar nuestros paradigmas políticos, formando una escuela nueva, cuyos objetivos centrales podemos describirlos como: comprender el mundo en que vivimos, transformarnos en verdaderos actores de ciudadanía, adoptar y adaptar los nuevos conocimientos que producen los líderes del cambio mundial, adaptar los últimos avances del saber productivo, e ir al diseño de una nueva arquitectura organizacional “MADE IN PERÚ”.
Ir de lo local a lo global debe traducirse en resultados en los niveles de democracia y ciudadanía, que podemos resumirlo en dos grandes áreas: PRIMERO, comprender el porque de los grandes cambios mundiales y como se plasma en la transformación de la realidad de vida de todos nuestros ambientes familiares y locales, es decir saber el “Que Hacer” para sobrevivir y desarrollarnos humana y dignamente, libertad de acción y creación productiva de todo ciudadano; SEGUNDO, dominar nuevos principios, técnicas y herramientas de innovación, liderazgo social y de gestión de organizaciones, que nos conduce al resultado de saber “Como Hacer”, que se resume en liderazgo ético, economía empresarial y política de cara a la juventud y el siglo XXI.
Ir de lo local a lo global, tiene sentido cuando sentamos dos bases sólidas: reconstruir el trabajo nacional y los ingresos familiares; y reconstruir la capacidad de formación de capital en el país, es decir que las soluciones también tienen un tratamiento macro, que es el compromiso ciudadano con el Perú a terminar la tarea inconclusa: tomar un camino distinto al del capital global.
Hoy el gobierno del Presidente Ollanta Humala, frente al enfriamiento de la economía mundial, lanza el salvavidas de “paquetes reactivadores”, pero carecen de sentido en el maco de los actuales de patrones de consumo nacional, es decir sólo sirven para reactivar el consumo del capital global. Mientras en la otra orilla, siguen disolviéndose los patrones culturales de nuestras comunidades locales, además el desarrollo no es posible sin raíces nacionales, y esencialmente recursos humanos y liderazgo, capacidades y proyectos locales en el Perú profundo, que analizaremos en la próxima entrega.



miércoles, 19 de noviembre de 2014

DEMOCRACIA REAL Y CIUDADANÍA PLENA (II)

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POR: UBALDO TEJADA GUERRERO
Analista Global
“No podemos sino calificar, que nos enfrentamos a una estado de hipercorrupción, consolidada a partir de una cultura general, permisiva ante las violaciones de la ley, y ante organismos de control que no cumplían su función, donde los sobornos –forma mas evidente de la corrupción- constituyeron un mecanismo generalizado de resolución de conflictos, situación que a su vez generó porcentajes de soborno desmesurado” (Conferencia: “Corrupción y Organización del Ministerio Público”-Dr. César San Martin Castro-Lima-Perú 2001).

Desde 1,980 en que el Perú retornó a la democracia formal y representativa, uno de los problemas mas importantes para afianzar el proceso de democratización destruido por el fuji-montesinismo, ha girado alrededor de las posibilidades de que se institucionalicen mecanismos de participación popular en todos los niveles del Estado y del gobierno.
Sin embargo hasta el 2,014, los partidos políticos casi han desaparecido del escenario popular, los pocos que existen siguen de espaldas al ciudadano de a pié, manteniendo la tradicional línea del ejercicio burocrático, el ejercicio del voto y la democracia representativa formal centralista y digitada desde Lima, con planes y programas que ofertan, pero que no cumplen.
Lo anterior es comprensible, porque la Ley 26300. “Ley de los Derechos de Participación y Control ciudadanos”, se da dentro del marco político, donde el Fujimorismo, surge con fuerza, después del autogolpe del 5 de abril de 1,992, que implicaba sólo buscar su legalidad, pero instala un mecanismo antidemocrático para obstaculizar y desvirtuar la democracia real y la ciudadanía plena en el Perú, cuyas formas de corrupción ahora alcanzan ribetes de hipercorrupción.
Constituye una exigencia nacional en el Perú, el fomento de una CULTURA DE SALVATAJE CIUDADANO y de participación, que reconozca en el diálogo, la concertación y la transparencia en los asuntos públicos, los pilares de una democracia moderna.
La situación delincuencial del Perú en todos los niveles, nos exige comprender que la alternativa política está en el campo ciudadano, precisando tres conceptos: el PRIMERO, que democracia real y ciudadanía plena, implica el involucramiento de los ciudadanos en los asuntos públicos y termina por constituir una forma de responsabilidad en la gestión pública; y la SEGUNDA, que la ciudadanía plena, es mas que el ejercicio de los derechos políticos, para convertirse en el único medio, que permite fomentar una creciente participación de los ciudadanos en la gestión pública; y la TERCERA, que es un compromiso de la sociedad peruana, especialmente de los municipios, las empresas, los líderes y los medios de comunicación, en la dirección de hacer educación cívica ciudadana.
Rescatamos la “Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública 2009”, que expresa el concepto de participación ciudadana, como un “proceso de construcción social de las políticas públicas, que conforme al interés general de la sociedad democrática, canaliza, da respuesta, o amplía los derechos económicos, sociales, culturales políticos y civiles de las personas, y los derechos de las organizaciones o grupos que se integran, así como de las comunidades y pueblos indígenas”.
En cuanto a democracia real y ciudadanía plena podemos distinguir tres aspectos: el PRIMERO, el tener como centro la persona humana, como sujeto de derecho a tener derechos y a ejercerlos, que implica el reconocimiento de la dignidad humana y la igualdad ante la ley; la SEGUNDA, no puede haber ciudadanía sin el reconocimiento y respeto de las diferencias étnicas, culturales, lingüísticas y de genero, donde la democracia real y ciudadanía plena, se alimenta y vive de la justicia, y por ello alza en alto la bandera de los derechos humanos como fundamento de Estado; y TERCERO, la ética para reformar la Constitución de 1,993, nacida e impuesta en dictadura, con ausencia supina de construcción ciudadana, y lo que es peor las actuales generaciones desconocen su significado y relevancia.
Podemos ir entendiendo ahora, que por más crecimiento económico dependiente de los mercados internacionales, sin mercado interno, y con un democracia precaria y sin inversión  en educación ciudadana, no augura una tierra de promisión en el Perú.
Debemos acabar con el continuismo de una democracia precaria, comenzando la profundización de la democracia, construyendo una ciudadanía activa, a través de nuevas experiencias de participación popular, incorporando mecanismos  de democracia directa.
Tracemos una primera ESTRATEGIA DE IMPULSO DE LA DEMOCRACIA REAL Y CIUDADANÍA PLENA, sobre la siguiente base:
1.       Cultura Cívica ciudadana, valores y actitudes, para la convivencia democrática.
2.       Sensibilización Ciudadanía de la población acerca de los problemas locales.
3.       Mecanismos participativos con accesos adecuados a la ciudadanía.
4.       Fiscalización efectiva, que impida el abuso del poder.
5.       Servir al pueblo, para que las autoridades no se sirvan de el.
6.       Capacidades Ciudadanas, como garantía para el ejercicio irrestricto de sus derechos a la participación.
7.       Voluntad Ciudadana, expresa a nivel de compromiso y conciencia con la finalidad democrática de la participación.
8.       Educación Cívica Ciudadana desde la familia y el aula, desde la niñez hasta la vejez, desde la educación sistémica hasta la educación permanente o FORMACIÓN CONTINUA.
Finalmente debemos de entender, que sólo el ejercicio de la democracia real y la ciudadanía plena, puede enfrentar como un concepto global, el comportamiento delictivo en el Perú, que tiene dos variables: la PRIMERA, cruzar trasversalmente al propio Estado, el gobierno y el propio Código Penal: lavado de activos, delitos contra la función jurisdiccional, tráfico de armas, fraudes tributarios, extorsiones, homicidios y delitos de lesa humanidad; la SEGUNDA, la invasión de variados ámbitos funcionales: políticos, militares, judiciales, electorales, periodísticos, financieros y empresariales.
Agregando que poco a casi nada puede alterar éste panorama, el proceso electoral 2,016 en el Perú. Seguiremos analizando sus implicancias coyunturales y estructurales, para la elección del nuevo Presidente de la Nación y el nuevo Congreso.





lunes, 10 de noviembre de 2014

DEMOCRACIA REAL Y CIUDADANÍA PLENA (I)

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POR: UBALDO TEJADA GUERRERO
ANALISTA GLOBAL
“En general, los partidos políticos ganan las elecciones nacionales, pero no gobiernan. Gobierna el Presidente con su elenco tecnocrático, que puede tener vinculación o no con el partido triunfador. El Ejecutivo, con independencia del partido, tiene la iniciativa, y los parlamentarios del mismo partido se subordinan a las posiciones del ejecutivo” (“Panorama político latinoamericano” – Alberto Curiel).
Estamos convencidos de que puede y debe realizarse una profunda transformación en el Perú, sin renuncia al patrimonio singular que hemos heredado. Dejemos a los pueblos sin historia, y a los hombres sin utopías, que dicen que la patria de los pobres, es la misma patria de los ricos. Seamos los ciudadanos, capaces de conquistar el derecho a la democracia real y la ciudadanía plena.
Frente al Estado oficial de espaldas a las necesidades del ciudadano del Estado real, la participación debe convertirse en un asunto obligado en los ámbitos de promoción del desarrollo, los procesos de gobernabilidad y la planificación e intervención en la política pública, para exigir mayores de niveles de democratización, transparencia  y rendición de cuentas.
Pertenecemos a una generación a la que nada nuevo se nos ha planteado hasta ahora. Partidos caducos y hombres agotados, no pueden ya movilizar el entusiasmo de una generación, en busca alternativas nuevas, sencillamente porque nos se puede hacer vino nuevo en odres viejos.
La realidad nacional requiere de un programa de seria construcción política propia, para que disfrazadas soluciones políticas extranjeras, no hagan de la ciudadanía y la democracia, vertientes sin rumbo, sin ideología, sin doctrina; sino, sistemas políticos ejemplares en la historia y así acabar con una república ya agotada, que urge un nuevo curso.
Iniciemos una propuesta ciudadana, para enfrentar el porvenir con un propio esquema político, con la seguridad de que el camino que emprendemos; y en la certidumbre, que a lo largo de este difícil transitar, se nos han de sumar muchos ciudadanos que alienten un coincidente afán, cual es el cambiar el rostro del Perú, que es el rostro del ciudadano migrante de las ciudades, de los ciudadanos, del ande y la selva, de los informales, de nuestra  cara multiétnica y multicultural, que es el retrato de nosotros, que hasta ahora no se refleja en el Perú oficial.
El Estado neoliberal en el Perú, lejos de haber resuelto las tensiones, sigue aplicando desde el 5 de abril de 1,992, programas económicos y paquetes reactivadores ortodoxos, y de una nueva clientela de lobistas, caciques, narcotraficantes y mercaderes de la política cuyos problemas estructurales de fondo en este siglo XXI, exponen a los ciudadanos a un nuevo curso de desborde permanente, con modelos que fracasan en otros continentes.
Observamos que ésta nueva sociedad nacional emergente, es una democracia precaria, una ciudadanía incipiente, donde no existe el líder, ni la ciudadanía organizada, sino caudillos y caciques, gobernantes sin ideología, ni partidos con bases organizadas, discordes con las expectativas de los ciudadanos, y sin capacidad de gobernabilidad. Éste es el drama del desencuentro no resuelto hasta el 2,014: encontrar nuevos liderazgos éticamente creíbles y moralmente equipados con valores para distinguir entre el bien y el mal.
Al hablar de libertad económica, nuestros neoliberales criollos, lo entienden como la minimización de controles superiores del Estado, anulando su rol o sencillamente desapareciéndolo frente a la inseguridad ciudadana, la corrupción y el narcotráfico.
El Perú del 2,014, sigue siendo un país pobre, con grandes desigualdades, con grandes bolsones de pobreza derivados al paliativo de los programas sociales, producto de la expansión sostenida de las naciones desarrolladas en su acción imperialista, que nos han convertido en una nación periférica o patio trasero, que necesita ser supervisada por el FMI, OMC, o el BID, las cuales implementan políticas públicas desde la tríada Ministerio de Economía (MEF), Banco Central de Reserva (BCR) y SUNAT a favor de las grandes empresas transnacionales con la venia del ADEX, SIN o CONFIEP, y con grandes ausentes las instituciones de la sociedad civil.
Conviene marcar claramente, que el solo crecimiento económico, es cualitativamente diferente del desarrollo, que ha reducido al Perú a un conjunto de índices estadísticos, que permiten dibujar un perfil socio-económico muy útil para el control macroeconómico del imperio del poder.
Así hoy nuestro Perú deviene en una cultura débil e inorgánica sujeta a modelos externos, que obligan a una costosa e ideológica nociva importación del saber, así vamos entendiendo como la política económica del Presidente Ollanta Humala, sigue generando términos de intercambio, perjudiciales e inestabilidad de precios crónica, de los escasos bienes que producimos.
Recordemos, que en el Perú, los intentos de crear una “infraestructura de investigación científica y tecnológica” poco hicieron por el desarrollo real del país, porque se ignoró algo sustancial, que en nuestro país no existe, como si los hay en los países desarrollados, los mecanismos de mercado que permitan una efectiva comercialización del conocimiento tecnológico generado internamente. En otras palabras, se puso énfasis en la “oferta” de tecnología sin tener en cuenta la necesaria relación entre ésta y la demanda de conocimiento tecnológico que hacen las unidades productivas. Hoy agudizadas con la débil presencia de nuestro proceso de industrialización nacional, producto del modelo neoliberal hacia afuera, hacia las élites desarrolladas.
El Perú actual sigue premiando la impunidad, amparándose en la inmunidad política en diferentes niveles: institucionales, locales, regionales y nacionales; convirtiendo a los ciudadanos en seres humanos de segunda clase y los que sirven al gran capital en primera clase, así se produce la desintegración, de la sociedad civil, con un profundo divorcio de las elites de dirigentes y privilegiados en una fuerte exclusión generalizada.
Se hace necesario debilitar los mecanismos burocráticos, autoritarios, todo lo que signifique corrupción y arbitrariedad en el uso de los recursos asignados, ello supone fortalecer los mecanismos democráticos y participativos, no permitiendo su utilización partidaria o familiar, a fin de impulsar una verdadera planificación local, regional y nacional.
La conclusión de ésta primera parte, es que como consecuencia desde el punto de vista político-jurídico, encontramos una marcada concentración del poder, comenzando por la apropiación privada del Perú, inoperancia de la institucionalización formal, y lo que es mas grave la “inestabilidad política” de todos los estamentos del Estado, que lo incapacitan para enfrentar el flagelo de la inseguridad ciudadana, el narcotráfico y la corrupción.
Pero es el hombre es el eje en la edificación de democracia real y ciudadanía plena, es y será el elemento esencial eterno e invariable en el proceso universal, como fuente creadora y sujeto de la mano de obra, y por tanto partícipe, directa e indirectamente, de todas las interrelaciones hombre-medio; proceso geo-histórico del acontecer humano, el único que no puede cosificarse para ser objeto de estudio.